Hedonismo

El hedonismo
es, tal vez,
la huida.


No hacia el placer,
sino
lejos del dolor.


Silenciando heridas del alma
con cuerpo,
carne,
deseo.


Donde el abuso
es consentido,
el dolor,
paliativo.


Déjame ir ahí,
donde siempre supe,
sé y sabré
permanecer.


Déjame envejecer
entre los placeres
que gritan silencios
y abrazan fantasmas.


Déjame levitar
sin sentido,
sin el peso de mi nombre
en tu boca.


Deja que me vuelva
dispensable,
reemplazable,
pero elegida.


Deja que la risa
vuelva a gobernar
mis días,
por horas.


Con el reflejo,
cómplice y vacii,
de ojos nuevos,
de vez en vez.


Déjame envejecer
tan libre como he de ser,
igual de sola,
igual de loca.


Pero libre.