Sepultada

Sé que he dicho
que A. ha muerto.


Pero por las noches, al dormir,
me visitan sus recuerdos.


Sus demonios,
sus lamentos,
sus deseos e ilusiones,
las traiciones
y castigos.


A. me atormenta en pesadillas,
como quien necesita ser escuchada
y no sepultada.


También es cierto
que alguna vez escribí
y le pedí
que me visitara en sueños.


Y eso está haciendo.


Pero esos sueños
son terror.


Son sufrimiento.


Cuánto daño
te han hecho.