Los Pretendientes de una Escort
El poder, el deseo y la ilusión de control
El universo de una escort en Buenos Aires está lleno de escenas que se repiten con distintos rostros.
Hombres que llegan convencidos de que el poder es una moneda de cambio;
que la dulzura implica docilidad;
que la cortesía anuncia sometimiento.
Se visten de salvadores,
pero naufragan en la tormenta de un espíritu que no conoce jaulas ni dueños.
Cada estrategia suya se derrumba en un eco previsible;
cada intento de dominio revela su propia impotencia.
Y mientras ellos se desgastan buscando coronas imaginarias,
ella solo sonríe al sonido que nunca falla:
el crujir de los billetes azules.
Pobrecitos.
Salvadores… insalvables.
Feliz, desvergonzada, gloriosamente libre.
El contraste: generosos y auténticos
Pero no todos son así.
Existen los otros:
proveedores generosos, hombres que entienden el pacto sin disfraces.
No buscan dominar,
sino compartir, gozar y honrar la libertad que ella encarna.
Ellos no tropiezan en juegos de poder,
sino que disfrutan del arte de la compañía exclusiva,
sabiendo que su rol no es conquistar,
sino sostener un intercambio auténtico, sin máscaras.
Lo que permanece
Los pretendientes caen, una y otra vez.
Ella permanece:
firme en su libertad,
elegante en su selección,
priorizando solo a quienes saben valorar el juego por lo que es:
una experiencia única, sofisticada y sin concesiones.